6 Sesgos cognitivos de inversión y cómo evitarlos

Al invertir podemos ser presas de varios sesgos cognitivos o errores de pensamiento que pueden afectar a nuestras finanzas personales.

En este artículo vamos a ver cómo nuestra mente nos puede llevar a engaño a la hora de tomar decisiones de inversión a través de seis percepciones erróneas de la realidad.

Vamos allá.

Qué es un sesgo cognitivo de inversión

En contextos de incertidumbre como ocurre a la hora de invertir tendemos a cometer algunos errores del pensamiento al interpretar la realidad.

Un sesgo cognitivo de inversión lo podemos definir como cualquier pensamiento o creencia que nos lleva a tomar decisiones más emocionales que racionales.

El premio Nobel de economía Robert Shiller nos avisaba en su libro «Exuberancia Irracional» que los mercados son más irracionales de lo que pensamos.

Esto se debe en gran parte a que los inversores no somos máquinas frías y calculadoras (afortunadamente).

Por eso al invertir tomamos decisiones muy sesgadas y limitantes que nos pueden llevar a cometer errores más o menos grandes.

✔️ para tener éxito en nuestras finanzas lo que Morgan Housel llama ‘psicología del dinero’ será la clave.

En este artículo vamos a ver algunos de estos sesgos cognitivos.

Sesgos cognitivos de inversión

1. Sesgo de supervivencia

Durante la segunda guerra mundial se estudiaban los impactos de los proyectiles enemigos en las alas y timones de los aviones recuperados con la intención de reforzar esos puntos débiles.

Sin embargo, se pasó por alto que precisamente las zonas donde no se habían detectado daños eran las más importantes.

Esto era así porque precisamente los aviones que eran alcanzados en esas zonas terminaban derribados.

Las perforaciones en el fuselaje que podían observar no eran tan críticas ya que se observaban en los aviones que habían regresado a la base, es decir, los supervivientes.

De la misma manera muchas veces no podemos ver las inversiones que son un desastre y dejan al inversor con pocas ganas de seguir.

Normalmente estos inversores no pregonan a los cuatro vientos sus resultados.

Esto normalmente ocurre además en periodos alcistas cuando es más fácil conseguir buenos resultados.

En cambio es más más normal ver a inversores y traders con rentabilidades estratosféricas en las redes sociales haciendo gala de sus capacidades.

Son los supervivientes.

No vemos los resultados de la gran mayoría que ha perdido dinero especulando.

2. Sesgo de atribución

A veces los sesgos nos pueden llevar a juzgar a otras personas en base a una información muy parcial o incompleta.

Al invertir puede pasar a menudo cuando escuchamos determinados movimientos de carteras.

Por ejemplo, sabemos que vender cuando la bolsa baja mucho es una manera de materializar una pérdida de la inversión.

Si alguien nos dice solamente que ha vendido en ese momento nos podemos llevar las manos a la cabeza y pensar en el error que ha cometido.

Pero en realidad no sabemos porque ha obrado así.

Quizás no era miedo o pánico al crac bursátil.

Simplemente no tenía dinero suficiente para una urgencia financiera que tampoco cubría su fondo de emergencia.

3. Sesgo de disponibilidad

El cerebro también nos engaña cuando preferimos algo que requiere poco esfuerzo o que es fácilmente accesible.

Que una inversión esté más disponibles no quiere decir que sea mejor.

Nuestro cerebro para ahorrar energía realiza un atajo hacia acciones que requieren menos esfuerzo.

Busca lo más cómodo.

Al invertir nos podemos decantar por lo primero que nos ofrecen en el banco o en las redes sociales que hacer una investigación independiente, leer libros y formarnos sobre lo que más nos conviene en nuestro caso particular.

Esta puede ser la mejor manera de acabar en el mejor de los casos con un depósito que es pasto de la inflación. En el peor terminamos con una inversión que nos hace perder mucho dinero.

4. Efecto de encuadre

Con este sego vamos a tomar una decisión muy diferente según cómo nos presenten la información.

Normalmente vamos a pensar que es mucho mejor una inversión que tiene una posibilidad de ganar de un 70% que otra donde nos digan que la posibilidad de perder el dinero es de un 30%.

En realidad es la misma información presentada de manera diferente.

Esto se debe a que al invertir la intensidad del miedo a perder nuestro dinero es mucho mayor que la alegría que conlleva ganarlo.

5. Sesgo del coste irrecuperable

Este sesgo se da cuando tenemos miedo de perder todo el dinero en una inversión que no es rentable.

A pesar de eso seguimos en ella por el tiempo, dinero y energía que hemos destinado.

Pensamos que con esfuerzo y dedicación se podrá arreglar pero no hay pruebas de que esa inversión vaya a mejorar en el futuro.

Una inversión podría justificarse si esperamos que sea más rentable más adelante pero si no es el caso y nos aferramos a ella entonces es muy probables que seamos víctimas de este sego del pensamiento.

6. Sesgo de confirmación

Otro sesgo cognitivo muy común a la hora de invertir es el sesgo de confirmación.

Tendemos a apreciar más aquello que está de acuerdo con nuestras opiniones y creencias.

Normalmente nos cuesta mucho hacer un ejercicio racional para descartar una inversión o bien decantarnos por otra.

Existen muchas formas de invertir pero cuando nos aferramos a una estrategia nos gusta leer opiniones positivas sobre esa estrategia y negativas de las demás.

En realidad no es blanco o negro. Cada una puede tener unas ventajas que para otro representarán desventajas.

Invertir no es tan racional como los números o los porcentajes nos hacen creer.

Tiene un componente psicológico muy importante como destaca William Bernstein en los Cuatro Pilares de la Inversión.

No seamos como algunos hinchas del fútbol que se dejan el alma por un determinado equipo.

Solamente debemos buscar aquella manera de invertir que sea más acorde con nuestros objetivos y forma de ser.

Cómo evitar los sesgos psicológicos de inversión

Para evitar estos sesgos lo más importante es obtener educación financiera por ejemplo leyendo buenos libros.

En mi opinión lo mejor es leer libros de varios autores y estrategias de inversión diferentes.

Con un poco de sentido crítico y autoconocimiento será más fácil decidir qué tipo de inversión nos conviene más según nuestro perfil de riesgo.

👉 En mi caso no invierto en acciones de empresas individuales pero si ves los libros que he leído en Mi Biblioteca te darás cuenta que hay varios de ellos que están dedicados a este tipo de inversión. Lo mismo ocurre con las criptomonedas.

Es vital diversificar en nuestras fuentes de conocimiento ya que eso nos va a proteger mejor de estos sesgos cognitivos.

Conclusión

Estamos bombardeados de información por todas partes y los expertos en publicidad y otros profesionales conocen nuestros puntos débiles.

El problema es que muchas veces no nos paramos a pensar.

Por desgracia es más frecuente hacer caso a un tweet que invertir siguiendo los consejos de un buen libro.

Por esa razón es tan importante la educación financiera. Sin esta cultura tan necesaria podemos ser víctimas de estos sesgos cognitivos con más facilidad.

Esto daña nuestras finanzas en mayor o menor medida y nos aleja de cualquier seguridad, tranquilidad o independencia financiera que nos hayamos puesto como objetivo.

Afortunadamente cada vez hay más información disponible y estos sesgos cognitivos serán seguramente más fáciles de evitar.

Solamente dependerá de nosotros no caer en nuestras propias trampas emocionales.

¡Un abrazo!

Inversor Novel

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