Qué es el efecto Diderot y cómo evitarlo

Por Inversor Novel



En el ámbito de las finanzas personales hay un efecto muy curioso llamado “efecto Diderot” que consiste en gastar cada vez más en cosas que en realidad no necesitamos.

De alguna manera todos hemos podido experimentar este efecto y en este artículo vamos a ver en qué consiste, algunos ejemplos y cómo podemos evitarlo.





Introducción

Cuando queremos ahorrar para comprar una casa, para los estudios de nuestros hijos o para alcanzar la libertad financiera el mayor enemigo no está fuera. Somos nosotros mismos. Los hábitos de consumo que tenemos pueden estar más o menos determinados en nuestros genes y esto hace que tengamos una inclinación natural a gastar más o todo lo contrario.

No obstante, el ambiente de consumo en el que vivimos en nuestra sociedad es mucho más importante para moldear nuestro comportamiento consumista.

Así muchas marcas explotan nuestras emociones y conductas al máximo para que no paremos de gastar cada vez más en sus productos.

En este sentido existe un fenómeno psicológico muy interesante que se conoce como efecto Diderot por el que tendemos a realizar una compra detrás de otra, gastando cada vez más en una espiral de consumo.


De donde viene el efecto Diderot

Denis Diderot fue un escritor y filósofo francés que junto a Jean le Rond d’Alembert fue autor de la Encyclopédie, una obra cumbre de la Ilustración. Diderot, a pesar de su fama y éxito tuvo problemas financieros muy graves. Estos problemas financieros se agudizaron cuando no pudo pagar la boda de su hija. Tuvo suerte ya que Catalina la Grande, emperatriz de Rusia se convirtió en su protectora y le facilitó una gran suma de dinero además de asignarle una especie de nómina.

Diderot pudo entonces casar a su hija y también comprarse una bata de terciopelo. Era una bata espectacular. Sin embargo, Diderot se dio cuenta de que no existía ninguna armonía entre su bella bata y el resto de sus modestas posesiones.

Esta compra tan inocente iba a causar un verdadero trastorno a Diderot quien al sentir el lujo de la bata comprendió que todo lo demás desmerecía tanta elegancia. Así decidió comprarse ropa y mobiliario nuevo, más acorde con el diseño de su bata. De esa manera se fue sumergiendo en una espiral de consumo que lo atrapó y que hoy en día conocemos como efecto Diderot.


Ejemplos del efecto Diderot

Hoy en día, existen muchos ejemplos de compras donde podemos encontrar el efecto Diderot.


Cuando compramos mobiliario…

Quizás el caso más conocido es el de Ikea. Si alguna vez has ido a alguna de sus tiendas ya has visto cómo diseñan sus tiendas. Las estancias, el mobiliario, los artículos, todo está pensado para que a una silla le acompañe un cojín, entonces una alfombra y luego una estantería con el color a juego, etc.


Cuando hacemos deporte…

Claro, nos compramos esas zapatillas para correr pero nos damos cuenta enseguida que los calcetines y el diseño del chándal de hace cinco años están completamente desfasados para llevar esas zapatillas de última generación. Al final pensamos que los mejor que podemos hacer es comprar una equipación completa para correr con estilo.

A mí personalmente me gusta mucho montar en bicicleta y no paro de cruzarme con ciclistas que, por su apariencia, parecen salidos de la película Tron. Quizás sea uno de los deportes donde podemos sufrir el efecto Diderot con más intensidad debido a la cantidad de accesorios que llevamos en la bicicleta y nosotros mismos. Todo va sumando y podemos acabar sufriendo el efecto Diderot con mucha facilidad.


Cuando compramos artículos electrónicos…

Otra marca que explota muy bien este efecto o síndrome es Apple que maneja sus productos con una maestría increíble. Mucha gente entra en lo que algunos llaman el “ecosistema Apple” y ya no pueden salir de ahí. Primero se compran un Iphone y luego, el ordenador, el Ipad… Efecto Diderot al fin y al cabo.

Sin embargo, no es necesario acudir solamente a esta marca para caer bajo el efecto Diderot. También puede ocurrir tras la compra de cualquier artículo electrónico cuando vamos añadiendo componentes y accesorios o incluso programas de software que no necesitamos.


Cuando compramos un coche…

Hace algún tiempo, mientras estaba esperando a ser atendido en un taller, uno de los empleados se acercó a un cliente para comentarle que las ruedas que iba a poner a su coche no le hacían justicia. Eran muy vulgares. El coche se trataba de un Mercedes ranchera último modelo.

Los coches son otro apartado donde el efecto Diderot despliega todo su poder. Es fácil dejarse cientos de euros “haciendo justicia” al coche que tenemos simplemente para que nos lleve de un sitio a otro.




Cómo evitar el efecto Diderot

Evitar el efecto Diderot puede ser muy difícil ya que puede pasar desapercibido y requiere a veces una considerable fuerza de voluntad. Sin embargo, si ponemos de nuestra parte para saber qué es lo que necesitamos de verdad entonces podemos gradualmente adquirir hábitos que eviten que caigamos en gastos superfluos.


Reducir nuestra exposición

Es una de las formas más eficaces para evitar el efecto Diderot ya que todo hábito comienza con una señal o disparador. Esta señal suele ser la publicidad.

Podemos dejar de suscribirnos a emails comerciales o dejar de seguir a determinadas marcas en las redes sociales. También puede ser mejor quedar con amigos en el parque en lugar de en centros comerciales, etc.


Utilizar cosas que ya tenemos

Cuando compramos algo nuevo no es necesario comprar más artículos nuevos que lo acompañen.

Si nos compramos una prenda nueva siempre podemos buscar algo que ya tengamos en el armario y que conjunte con lo nuevo. Lo mismo ocurre si compramos artículos electrónicos nuevos, podemos intentar que sean compatibles con cables, adaptadores y cargadores que ya tenemos.


Límites en el presupuesto

Quizás lo primero puede ser ponernos límites en nuestro presupuesto a determinados artículos con los que tenemos más tendencia a gastar más, por ejemplo ropa deportiva, muebles o artículos electrónicos. Hay ciertos apartados de nuestro presupuesto que podemos tener bajo una estrecha vigilancia por nuestra parte.


Alargar la vida de nuestras cosas

Podemos intentar ser más respetuosos con el medio ambiente y con nuestro bolsillo si limitamos nuestro consumo y alargamos la vida de nuestro ordenador, móvil, etc. Muchos de los componentes que llevan son altamente contaminantes, escasos y además muy difíciles de extraer de la corteza terrestre.

Podemos intentar arreglar nosotros mismos las cosas o bien deshacernos de ellas a través de plataformas de segunda mano como Wallapop.


Controlar nuestros gastos

Al igual que hacer un presupuesto podemos ponernos en marcha y controlar nuestros gastos en serio. Para adquirir un hábito de ahorro lo mejor es que veamos en qué nos gastamos nuestro dinero.

Sin duda es una forma muy poderosa de empezar ahorrar y para ello se pueden usar multitud de aplicaciones para móvil. Una de las que tienen mejores recomendaciones es la de Bnext que puedes descargar aquí.


Esperar unos días

Esta es una costumbre muy buena que nos puede ayudar a reconsiderar una compra. Para ello se puede esperar al menos una semana antes de realizar una compra.

Así, en lugar de actuar por impulsos esperamos unos días. De esta manera estamos aplazando una decisión durante un tiempo que puede servirnos para reflexionar si la compra merece la pena realmente o es meramente un capricho.


Tiempo que necesitamos trabajar

Otra manera que nos puede servir para evaluar si merece o no la pena es calcular las horas que necesitamos trabajar para comprar algo. Imaginemos que nuestro salario es de 12 euros/hora. Entonces si queremos comprar un móvil que cuesta 900 euros equivale a 75 horas de trabajo. Si se trata de un coche entonces el tiempo de trabajo para un coche que cuesta por ejemplo 12.000 euros será de 1000 horas.


Conclusión

El efecto Diderot o comprar una cosa detrás de otra sin control nos aleja de la libertad financiera. Esto se debe a que no hemos desarrollado hábitos de ahorro sólidos para evitar caer en una espiral de consumismo.

Como a Diderot a nosotros también nos puede ocurrir en un determinado momento. Por ejemplo, muchas veces ante subidas de salario o premios podemos comenzar a gastar cada vez más.

Conocer la existencia del efecto Diderot nos puede ayudar a detectar mejor cuándo nos estamos gastando más de lo necesario. Solamente así podremos evitarlo recurriendo a varias medidas que nos ayuden a tener una idea de nuestros gastos y a controlarlos.

Al principio nos puede costar aplicar estos hábitos de ahorro pero con el tiempo vamos a poder comprobar su efectividad en nuestro bolsillo.

¡Hasta pronto!

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Imagen de portada: de Alexas_Fotos en Pixabay