Qué es la Carrera de la Rata y 4 maneras para escapar de ella

Por Inversor Novel



La “carrera de la rata” es un término acuñado por el empresario e inversor estadounidense Robert Kiyosaki autor del famoso libro “Padre rico, padre pobre”. Se trata de la necesidad que se ha creado para algunas personas de trabajar cada vez más para consumir.

Esta necesidad se puede transformar en un problema cuando se adquieren deudas.

Como consecuencia, muchas veces se tiene que trabajar cada vez más y termina siendo un círculo vicioso que es muy difícil de romper.

Por ello, para ilustrar este comportamiento, se utiliza la imagen de una rata que hace girar la rueda dentro de su jaula sin poder parar.




Entrando en la carrera de la rata

“Si quieres ser financieramente libre, debes convertirte en una persona diferente a la que eres hoy; y dejar ir lo que te retuvo en el pasado”

Robert Kiyosaki



Es cierto que el dinero es necesario para vivir pero muchas veces la sociedad nos impone un modelo donde para progresar creemos que todo lo que debemos conseguir en la vida es material.

De esta manera nos vemos inmersos en una carrera donde trabajamos cada vez más horas para pagar un coche de marca o una casa que no necesitamos.

Pensamos que una subida de sueldo o un ascenso significa que ya podemos gastar más todavía y pedir préstamos para cosas que antes ni siquiera pensábamos cuando en realidad lo mejor sería ahorrarlo.

Así, sin darnos cuenta y poco a poco, vamos entrando en la carrera de la rata.





Luego puede ir tomando más velocidad. Esto se debe a que cada vez adquirimos más deudas o también nos hemos hecho adictos al consumo, víctimas del efecto Diderot.

Ahora necesitamos muchas cosas y servicios que en realidad son accesorios. Pero la rueda gira ya muy rápido. Tenemos que trabajar cada vez más, ascender más rápido, promocionar mejor que nadie para ganar más, etc.

Mientras tanto, casi no ahorramos por lo que continuar girando en la rueda del trabajo es indispensable.


Un ajuste para detener la carrera de la rata

A veces, si podemos, miramos hacia afuera y entrevemos lo que nos estamos perdiendo mientras tanto: más tiempo con nuestra familia, tiempo dedicado a nuestras aficiones o ayudando a los demás, etc.

Ése es el momento en el que nos planteamos cómo podemos salir de la carrera sin caernos y lastimarnos.

Nos damos cuenta que, para evitar seguir en la carrera de la rata, es necesario realizar un ajuste en nuestra manera de vivir.

Normalmente, ese ajuste puede conllevar sacrificios ya que hemos adquirido demasiadas ataduras que requieren para liberarnos decisión y coraje.

En definitiva, tomar una posición activa por nuestra parte.

Esta actitud se puede reflejar en muchos hábitos: dejar de fumar, usar el transporte público en lugar del coche, cambiar de casa a una más pequeña, etc.


Un ejemplo de la carrera de la rata

Para ilustrar mejor en qué consiste la carrera de la rata lo podemos ver a través de un ejemplo.

Supongamos el caso de Juan que tiene 24 años, acaba de terminar la carrera y empieza a trabajar en la oficina de una gran empresa con un sueldo de 1.200 euros.

Con su primer sueldo decide que lo mejor que puede hacer es comprarse un coche. Como no tiene nada ahorrado tiene que financiar la compra de ese coche aportando 100 euros al mes.

Juan todavía vive en casa de sus padres pero como se siente más independiente, decide alquilar un apartamento él solo. Los alquileres están por las nubes pero no pasa nada ya que ahora tiene un sueldo con que pagarlo. Así que se gasta 600 euros al mes en un apartamento en una localidad a treinta kilómetros de la ciudad.

A Juan no le gusta nada el transporte público y resulta que hasta el trabajo hay una distancia considerable. En consecuencia, decide coger el coche todos los días. Al fin y al cabo ahora puede pagarse la gasolina. Así tiene más tiempo para trabajar.

Además, eso de prepararse la comida en casa ni se lo plantea. No tiene tiempo ya que trabaja mucho. Con algunos de sus compañeros de oficina va todos los días a un bar cercano donde sirven un menú diario a 9 euros.

Como todavía le sobra dinero decide planear unas vacaciones en el extranjero y apuntarse a un gimnasio al que dejará de ir en pocos meses.

Al final de mes le quedan 100 euros. Sin embargo, ese ahorro es una media; unos meses se gasta más y otros menos.

En realidad no sabe cuál es esa cantidad mensual ya que no hace un presupuesto ni tampoco apunta gastos.


Acelerando en la carrera de la rata

La economía va genial y su empresa factura cada vez más. Con mucho esfuerzo y negociaciones entre medias, a los dos años de entrar a trabajar le ascienden en su puesto de trabajo.

Casi de la noche a la mañana pasa de cobrar 1200 a 1800 euros al mes. “¿Qué voy a hacer con todo ese sueldo?”, piensa.

Entonces decide que es el momento de comprarse una casa. Casi todos sus amigos y conocidos están haciendo lo mismo. Sin apenas pensárselo y fijándose quizá demasiado de los consejos de su banco, se hipoteca por 30 años ya que tiene muy poco ahorrado.

A pesar del aumento de salario, con las letras del piso ya no le queda nada para ahorrar.

Sigue pensando que gana lo suficiente para permitirse un coche nuevo, mejor y más acorde a su nueva posición dentro de la empresa. Para este fin “le conceden” un crédito con sus intereses…

Como ves en este ejemplo, Juan se ha introducido de cabeza en la carrera de la rata.

Con las deudas que va contrayendo y la ausencia de ahorro, será necesario que cada vez trabaje más para mantener ese estilo de vida.

Todo eso contando que su puesto de trabajo y salario se mantengan estables en el futuro.

Por último, cuando quiera jubilarse tendrá una casa, pero no tendrá casi ahorros para complementar la pensión.


Cómo escapar de la carrera de la rata



Afortunadamente entrar y quedarse en esta carrera no es algo inevitable. Es cierto que puede suponer algo de fuerza de voluntad por nuestra parte y en muchos casos habrá que navegar a contracorriente.

Podemos identificar cuatro maneras principales para evitar la carrera de la rata:

  1. Adquirir educación financiera
  2. Ahorrar
  3. Invertir
  4. Generar ingresos extra

Vamos a ver cada uno de ellos en más detalle a continuación.


Adquirir educación financiera

A la mayoría de la gente no le han enseñado nunca nada acerca del dinero.

Como mucho puede que hayamos jugado al Monopoly y poco más. Por esta razón y en los tiempos en los que estamos es muy importante formarnos en este ámbito. Da igual a lo que uno se dedique, hoy en día esta educación es fundamental.

En realidad las finanzas personales no son complicadas y no se necesita ningún título académico para aprender. Es más, quien intenta hacerlo complicado con términos sofisticados y lenguaje incomprensible lo más seguro es que intente engañar y sacar provecho.

Por eso desde este blog invito a todo el mundo a que lea libros, acuda a talleres, seminarios, etc. y que se forme todo lo que pueda en este ámbito.


Ahorrar

Si tenemos la suerte de tener un empleo ya sea propio o por cuenta ajena, lo primero que nos debemos plantear seriamente es ahorrar un porcentaje de nuestros ingresos. Este porcentaje debería ser lo más alto posible según nuestras posibilidades.

En muchos sitios recomiendan un 10% o un 20%. No obstante, creo que poner números para esto no es una buena idea ya que dependerá de las circunstancias de cada uno.

En cualquier caso, lo mejor sería intentar que fuese lo más alto posible, un 70% será mejor que un 50% y un 50% mejor que un 20%.

Sin embargo, también tenemos que vivir. Por esta razón es importante hacer un presupuesto personal o familiar y apuntar los gastos que hacemos.

Controlar nuestros gastos es una forma muy poderosa de empezar ahorrar y para ello se pueden usar multitud de aplicaciones para móvil. Una que tiene muy buenas recomendaciones es la de Bnext que puedes descargar aquí.


Invertir

El tercer modo de evitar la carrera de la rata es invirtiendo. Una vez hemos empezado a ahorrar y nos hemos educado financieramente, sabemos que lo normal es poner nuestro dinero a trabajar.

Prácticamente se puede invertir en cualquier cosa pero aquí es importante reconocer que toda inversión va entrañar siempre un riesgo. Normalmente a mayor rentabilidad esperada, mayor riesgo.

Un aspecto importante es el de evitar aquellas inversiones que prometen altas rentabilidades en poco tiempo y que además nos aseguren un riesgo mínimo.


Algunos ejemplos de inversión

a) Inmuebles: Puede ser un piso, una plaza de garaje, un trastero, etc. para alquilar o vender.

b) Acciones de bolsa: Es una manera de ser propietario de una determinada empresa. En este caso es conveniente informarse bien del estado económico y otros factores de la empresa en que queremos invertir.

Además de la rentabilidad de las acciones también se pueden obtener, según la empresa y sus beneficios, dividendos que son una cantidad de dinero que la empresa reparte entre sus accionistas.

c) Fondos de inversión: La inversión en una o pocas empresas entraña siempre un riesgo que normalmente disminuye si diversificamos mucho.

Esta diversificación se puede conseguir muy bien a través de fondos de inversión. Estos fondos invierten en un gran número de empresas que pertenecen a una gran variedad de sectores, localizaciones geográficas, etc.

Dentro de los fondos de inversión algunos están representados por las mismas empresas de un determinado índice. Esto fondos se llaman fondos indexados y replican el comportamiento de ese índice. Cuando éste sube, entonces el fondo sube también y si baja entonces el fondo bajará.

Estas son algunas, pero se puede invertir también en arte, en oro, coches de colección, etc.

En cualquier caso, lo importante es entender bien en lo que estamos invirtiendo, con sus riesgos y posibilidades.

Si no comprendemos perfectamente en lo que vamos a invertir ya sean acciones, fondos, etc, entonces lo mejor será no hacerlo.


Generar ingresos extra

Sin duda adquirir educación financiera, ahorrar e invertir son los tres pilares más importantes para salir de la carrera de la rata.

No obstante, si queremos acelerar el proceso podemos añadir una actividad que nos reporte algún beneficio económico y que complemente nuestro salario. Además, podrá ser una actividad que nos guste y que no sea imprescindible para poder vivir.

Algunos de estos ingresos extra pueden ser los que obtenemos por vender en Wallapop, por realizar algún trabajo de consultoría, escribir un libro, tener un canal de Youtube que nos reporte algún beneficio, etc.

En muchos casos estos ingresos extra se pueden convertir también en ingresos pasivos después de un esfuerzo o empujón inicial como vimos en un artículo anterior.

No deberíamos perder de vista además que estos ingresos extra pueden ser el comienzo de nuestra empresa o un nuevo proyecto.




Finalmente, conseguir estos ingresos puede servir para adquirir más cosas pero creo que sería más prudente por nuestra parte destinarlo al ahorro, la inversión o para actividades que nos puedan enriquecer personalmente como por ejemplo aprender idiomas, viajar, aprender a hablar en público, etc.


Happiness: un video de la carrera de la rata… literalmente

A continuación tienes el video Happiness del ilustrador londinense Steve Cutts. Tiene más de 18 millones de visualizaciones y explica muy bien en qué consiste la carrera de la rata.




Conclusión

En esta entrada hemos visto qué es la carrera de la rata y cuatro maneras de evitarla.

Se trata de un fenómeno en el que podemos entrar con mucha facilidad. Para que no sea demasiado tarde, quizás lo mejor sea poner en orden nuestras finanzas personales.

Por otro lado, las cuatro maneras que hemos visto de evitar la carrera de la rata no se realizan de la noche a la mañana.

Al contrario, necesitan tiempo, esfuerzo, constancia y mucha paciencia por nuestra parte. Sin embargo, los frutos de todo ello merecen la pena ya que conseguiremos el control de una faceta muy importante de nuestra vida.

Por ello te animo a seguir formándote para ir estableciendo tu propio criterio.

Lo cierto es que no existen fórmulas mágicas. Y aunque las hubiera… el resultado depende solamente de uno mismo.

Un abrazo,

IN


Ilustración de portada:geralt