9 Hábitos de ahorro para mejorar tus finanzas personales

Por Inversor Novel

Ahorrar hoy en día cada vez resulta más complicado. Los sueldos, la inflación, las opciones de consumo… Todas estas cosas y algunas más no lo ponen nada fácil.

En esta entrada vamos a ver unos cuantos hábitos de ahorro que nos pueden ayudar a sanear nuestra economía doméstica y llevarla a otro nivel.

Vamos allá.





Apuntar los gastos

Entre todos los hábitos de ahorro que podemos encontrar este es clave.

Solamente si somos capaces de conocer en qué se nos va el dinero vamos a poder administrarlo eficazmente.

Para ello podemos usar programas como el Excel, una aplicación de móvil o hasta una cuaderno donde apuntemos lo que nos gastamos y en qué lo gastamos.

Apuntar gastos es un hábito de ahorro que se suele realizar mensualmente para diferentes categorías, por ejemplo comida, transporte, educación, vivienda o ahorro.

Controlar el gasto de esta manera es un hábito muy saludable para nuestras finanzas ya que podemos detectar cuánto dinero es necesario para nuestras necesidades y en qué nos gastamos más el dinero.


​Llevar un estilo de vida minimalista

El minimalismo es una corriente que consiste en vivir solamente con lo esencial eliminando cualquier cosa que pueda sobrar.

Esto no quiere decir que solamente vivamos con lo estrictamente necesario ya que podemos sentirnos muy felices con algún recuerdo u objetos que signifiquen algo especial para nosotros.

Sin embargo, sí que nos despojamos de una cantidad de cosas e incluso actividades que en realidad no nos aportan nada. Se trata como su nombre indica de reducir los gastos innecesarios al mínimo posible.

Esto tiene una implicación directa a la hora de alcanzar mayor independencia económica ya que dejamos de gastar en aquello que no necesitamos acelerando nuestro ahorro.


​Evitar las tarjetas de crédito

Las tarjetas de crédito son una trampa financiera que puede llevarnos a adquirir deudas sin apenas darnos cuenta. Suelen ser muy atractivas y además su uso es muy cómodo.

En ocasiones van asociadas a ofertas como por ejemplo descuentos al echar gasolina, viajes, etc.

Por otro lado, no vemos el dinero que sale como sí ocurre con el efectivo. Por esta razón no es raro que la gente las use de manera generalizada.

Sin embargo, una gran parte de ellas pueden conllevar intereses muy altos si perdemos el control de los gastos. Esto nos puede poner en una situación financiera muy comprometida.

Otro punto negativo es que casi siempre conllevan el pago de una comisión anual. En mi opinión lo mejor es alejarnos todo lo posible de estas tarjetas e informarnos bien antes de contratar alguna.

Como alternativa para consumir podemos adquirir el hábito de pagar con efectivo siempre que sea posible o con tarjetas de débito. En el primer caso seremos más conscientes del dinero que sale de nuestras manos.

En realidad quienes pueden usar las tarjetas de crédito son aquellos que en realidad no las necesitan.




Hacer la lista de la compra

Después de la vivienda y el coche el siguiente mayor gasto que tenemos es el destinado a la alimentación.



Por eso es importante poner el foco en esta categoría para ahorrar de manera más efectiva.

Para ello, un buen hábito de ahorro es confeccionar una lista y un menú semanal.

Así será más difícil salirnos del plan y por tanto gastar en aquello que no necesitamos y que pueden acabar tristemente en la basura.


​Evitar hábitos que pueden causar dependencia

Cualquier cosa que consumimos y crea algún tipo de dependencia es un gran enemigo para nuestra libertad financiera.

Esta dependencia nos puede “obligar” a consumir aunque no lo necesitemos de verdad. Esto puede ocurrir con sustancias como el tabaco, el café o el alcohol.

Si evitamos cualquiera de ellas además de mejorar nuestras finanzas personales también estaremos mejorando nuestra salud.

Como recomienda James Clear en su libro Hábitos atómicos: Cambios pequeños, resultados extraordinarios, para evitar un hábito perjudicial se pueden destacar los beneficios de abandonarlo y buscar maneras para que nos parezca poco atractivo.

Además, aunque pensamos que son hábitos que normalmente no cuestan mucho dinero, se van sumando día tras día hasta que se convierten en gastos que en conjunto son muy grandes. Es lo que se conoce en el ámbito de las finanzas personales como gastos hormiga.

Para controlar estos gastos una buena costumbre es apuntarlos como hemos visto al principio del artículo.

Observar en qué nos gastamos el dinero y cuánto nos gastamos de una manera sencilla y cómoda puede ser la mejor manera de evitar estos gastos.


​Evitar el coche

El transporte es una de las partidas más grandes de nuestro presupuesto.

Por eso, si podemos ahorrar en el coche mejoraremos mucho nuestras finanzas personales.

Además de la gasolina y los seguros también habría que sumar los gastos de aparcamiento, seguro, impuestos, garaje y reparaciones.

Antes de comprarnos un coche podemos plantearnos alternativas más efectivas para ahorrar como alquilar el vehículo, compartirlo, usar transporte público, etc.

Uno de los hábitos de ahorro más saludables que hay es dejar el coche en el garage y andar siempre que sea posible. Nuestro bolsillo y corazón lo agradecerán.

Por otro lado, si lo que te gusta es aparentar con el coche debes saber que gastar dinero para mostrar a la gente cuánto dinero tienes es la manera más rápida de tener menos dinero.


​Comprar de segunda mano

Aunque hay gente que no ve con buenos ojos esta opción lo cierto es que es un buen hábito para ahorrar bastante dinero como señala Vicki Robin en su libro La Bolsa o la Vida: Los 9 pasos para transformar tu relación con el dinero y alcanzar la libertad financiera.

Hay artículos de consumo que prácticamente no se deterioran con el uso, por ejemplo algunas herramientas (un martillo, juego de destornilladores, etc). Estos objetos y otros los podemos encontrar por la mitad de precio o menos.

Existen diferentes plataformas online que permiten encontrar todo tipo de artículos de segunda mano como Wallapop, Milanuncios, etc.


Monitorizar nuestro progreso

Adquirir nuevos hábitos en general y en el ahorro en particular no se consigue de la noche a la mañana. Por ello al principio puede que nos lleve un gran esfuerzo y tengamos la sensación de que no avanzamos.

Para que no lo veamos así el hecho de ver nuestro progreso nos puede animar mucho a continuar.

Apuntar mensualmente lo que ahorramos y el porcentaje de nuestro sueldo que destinamos al ahorro puede ser un buen punto de partida para conseguirlo. Para ello solamente tenemos que calcular la diferencia entre lo que ingresamos y lo que gastamos. Esa diferencia será nuestro ahorro.

Si además confeccionamos una gráfica que represente nuestro progreso mensual entonces será mucho más fácil observar lo que vamos consiguiendo.


Establecer metas o no…

Además de monitorizar nuestro ahorro, también nos podemos poner objetivos que nos ayuden a ir en la dirección correcta.

Estos objetivos o metas deberían ser lo más realistas posibles ya que será la mejor manera de continuar adquiriendo estos hábitos sin darnos por vencidos.

En este caso es más importante ser razonable que racional. Esto se debe a que lo primero conlleva un mayor grado de flexibilidad en nuestras emociones mientras que si tratamos de ser demasiado racionales nos podemos dar de bruces contra la pared de la realidad.

Algunos de estas metas pueden por ejemplo un viaje, una cena o más a largo plazo la libertad financiera.

De todas maneras tampoco hay que obsesionarse con los objetivos.

Ahorrar por ahorrar es un objetivo que merece la pena en sí mismo. Nuestra evolución personal y los continuos cambios que hay a todos los nieveles (sociales, económicos, tecnológicos, de salud, etc) hacen que el ahorro sea una herramienta indispensable para combatir con éxito toda esta incertidumbre.




Conclusión

Acometer todos los hábitos de ahorro a la vez puede estar fuera de nuestro control.

Pero eso es así solamente al principio ya que adquiriendo la mentalidad adecuada, conseguir hábitos de ahorro resulta cada vez más fácil.

Quizás podemos empezar por dos o tres que nos cuesten menos. Así podemos avanzar gradualmente para ir afianzando poco a poco los hábitos que vamos adquiriendo.

Cuando veamos nuestro progreso reconoceremos que ahorrar es posible.

Y merece la pena ya que nos va a brindar más posibilidades en el futuro.

Sobre todo ello hablo en el blog por lo que te invito a suscribirte si no lo has hecho para recibir mis últimos artículos.

¡Hasta pronto! 🙂

Inversor Novel



Imagen destacada: de Andreas Breitling.