Resumen del libro “Hábitos Atómicos” de James Clear

Por Inversor Novel



En la entrada de hoy encontrarás un resumen del libro Hábitos Atómicos: cambios pequeños, resultados extraordinarios (Diana Editorial) escrito por James Clear, escritor, divulgador y blogger en jamesclear.com.

Hábitos Atómicos, cuyo título original es “Atomic Habits”, no es un libro de finanzas personales propiamente dicho sino de formación de hábitos. Eso sí, propone formas de adquirir buenos hábitos y eliminar los malos que podemos aplicar muy bien para mejorar nuestra economía.

En sus páginas vamos a encontrar diferentes estrategias y trucos para conseguir adquirir comportamientos que nos lleven a los resultados que deseamos de manera duradera.

En este artículo vamos a ver las partes principales y mensajes del libro subrayando cómo podemos aplicarlo a nuestras finanzas personales.





Principios fundamentales. Por qué los pequeños cambios generan una gran diferencia



El sorprendente poder de los hábitos atómicos

El efecto de mejorar nuestros hábitos solamente un 1% al día se multiplica con el tiempo. De esta manera según el libro, los hábitos son el interés compuesto de la superación personal.

Hábitos atómicos de James Clear: la importancia de los pequeños hábitos
Crédito de la imagen: www.jamesclear.com



Sin embargo, los pequeños cambios no suceden de la noche a la mañana por lo que la paciencia es indispensable para conseguir grandes resultados en el futuro. Por eso muchas veces nos cuesta tanto adquirir buenos hábitos y tiramos la toalla.

En el ahorro y la inversión sistemáticos con frecuencia no vemos los resultados inmediatamente y tardan en llegar. Solamente con paciencia y constancia nos proporcionarán buenos resultados en el futuro.

Por otro lado, en el libro se destaca la idea de que lo importante no es la meta sino los sistemas que creamos para conseguir los resultados deseados.

Se trata de realizar una mejora continua, teniendo a la meta solamente como una referencia de la dirección a seguir. 

Si nos enfocamos solamente en la meta corremos el peligro entre otras cosas de 1) que sea más difícil volver a repetir un buen hábito ya que puede que no hayamos mejorado lo suficiente y 2) perder motivación para seguir mejorando.

Cómo los hábitos moldean nuestra identidad

A veces pensamos que son los resultados los que nos definen, pero en realidad son los hábitos el camino que conduce al cambio de identidad, a lo que somos.

Al final los hábitos son importantes porque van a ayudar a convertirse en el tipo de persona que se desea ser. De una manera literal nos convertimos en nuestros hábitos.

Así el enfoque que nos propone Hábitos Atómicos debería situarse siempre que sea posible en el tipo de persona que puede alcanzar una meta y no en la meta en sí misma.

La manera más práctica (y efectiva) de cambiar quién eres es cambiar lo que uno hace poco a poco. Si tenemos como meta alcanzar la libertad financiera, va a ser muy difícil llegar a ella si gastamos más de lo que ingresamos. Por ello, es más importante adquirir un hábito de ahorro sistemático que nos defina.


Cuatro sencillos pasos para construir mejores hábitos

James Clear define un hábito como una conducta que se repite el número suficiente de veces para considerarlo como una acción automática.

Por otro lado, según el libro el objetivo de los hábitos es resolver problemas ahorrando la mayor cantidad de  esfuerzo y energía que podamos. Se trata por tanto de potenciar la efectividad de nuestras costumbres.

El proceso para adquirir un hábito es muy sencillo consta de cuatro pasos muy simples en que se dividen en dos fases:

  • Fase problema: Señal y anhelo,
  • Fase solución: Respuesta y recompensa.

Estos cuatro pasos se corresponden con las cuatro leyes del cambio de conducta que propone James Clear y que detalla en los siguientes capítulos. Estas reglas son:

 1) hacerlo obvio,

2) hacerlo atractivo,

3) hacerlo sencillo y

4 ) hacerlo satisfactorio.


Primera Ley. Hacerlo Obvio

Según Hábitos Atómicos, es importante intentar que las señales de los buenos hábitos sean obvias dentro de nuestro ambiente.


Asociando señales con resultados

El cerebro humano puede aprender, con práctica, a detectar las señales que predicen  ciertos resultados sin que sea necesario pensar en ello de forma consciente. Por ejemplo, en el caso de que queramos ahorrar podemos detectar la señal de una luz encendida en una habitación cuando no hace falta. Si la apagamos, como resultado, estaremos ahorrando electricidad.

Otro ejemplo dentro del ámbito de las finanzas personales es tener una aplicación para apuntar nuestros gastos lo más accesible posible en nuestro móvil. Así podemos asociar la señal de pagar algo y apuntar inmediatamente el gasto.

Una vez hemos adquirido consciencia de este proceso y su resultado podemos cambiar nuestros hábitos para ahorrar mediante pequeños gestos que sumados día tras día van sumando.

Una vez adquirido el hábito será más fácil llevarlo a cabo ya que incluso podremos dejar de prestar atención a lo que hacemos ya que nuestra conducta se automatizará. Esto tiene como ventaja que podremos dedicar nuestra atención a otras tareas.


La importancia del ambiente

El contexto en el que nos desenvolvemos o ambiente, ya sea nuestra casa, la oficina u otro van a ser muy importantes a la hora de controlar nuestros hábitos. Con el tiempo, pequeños cambios de contexto pueden llevar a grandes cambios en nuestra conducta.

Con frecuencia es mucho más fácil establecer nuevos hábitos en un ambiente que sea completamente nuevo. Por ejemplo, si deseamos mejorar nuestro ahorro será más fácil hacerlo si nos mudamos a un vecindario donde la gente se preocupa menos de la ropa, los viajes o el último modelo de coche.


La importancia del autocontrol

Las personas con un elevado nivel de autocontrol suelen estar menos expuestas a situaciones tentadoras. Así, es más sencillo evitar una tentación que resistirla.

Una forma muy práctica para eliminar un mal hábito es minimizar la exposición a la señal que lo desencadena.

Por ejemplo, la señal puede ser pasar todos los días por el concesionario de coches de gama alta. Si cambiamos nuestra ruta entonces podemos evitar la tentación de comprarlo con más facilidad.

No obstante, según el libro para evitar malos hábitos, el autocontrol se puede considerar una estrategia de corto plazo pero no de largo plazo.


Segunda ley. Hacerlo atractivo

Cuanto más atractiva es una oportunidad, entonces aumentará la probabilidad de que se produzca la formación de nuevos hábitos.

Los hábitos son circuitos que se retroalimentan con la dopamina. Al incrementar la dopamina, aumenta la motivación para actuar.

Así podemos utilizar una aplicación que nos muestre el progreso mensual de nuestro ahorro. Al ver nuestro progreso y los resultados que vamos consiguiendo, sentiremos que el hábito de controlar los gastos es más atractivo.


La importancia del ambiente (otra vez)

De nuevo el ambiente en el que vivimos determinará en gran medida qué conductas son atractivas para nosotros.

Es más fácil que adoptemos hábitos que sean aprobados y elogiados dentro de un determinado ambiente ya que deseamos de manera natural integrarnos y pertenecer a un grupo.

Según el autor existe una tendencia a imitar el comportamiento y los hábitos de tres grupos sociales principales:

– familia y amigos (cercano)

– la tribu (amplio)

-el poderoso (estatus elevado y prestigio)

Así, por ejemplo para, construir buenos hábitos de ahorro e inversión existe una estrategia muy poderosa que consiste en unirse a un ambiente donde A) los hábitos y conducta que queremos conseguir sean comportamientos comunes dentro de un determinado grupo y B) tengamos algo en común con el grupo, por ejemplo el objetivo de la libertad financiera.


Localizar y arreglar las causas de tus malos hábitos

Los hábitos son atractivos cuando los relacionamos con un sentimiento positivo y poco atractivos cuando los relacionamos con un sentimiento negativo.

Para dejar un hábito perjudicial se pueden destacar los beneficios de abandonarlo y que parezca poco atractivo.

En el caso de que queramos dejar de fumar podemos destacar el inmenso ahorro que vamos a obtener si dejamos este mal hábito.


Tercera ley. Hacerlo sencillo

Mejor avanzar despacio

Hacerlo sencillo es la tercera ley del cambio de conducta. Para aprender un hábito la forma más efectiva es practicar y no planear. Deberíamos centrarnos en actuar efectivamente y no solamente ponernos en marcha.

Esto nos puede ocurrir al invertir cuando en lugar de empezar poco a poco vamos perdiendo oportunidades por la “parálisis por análisis” tan frecuente.

Según James Clear, el proceso de formación de hábitos consiste en que una conducta, poco a poco y progresivamente, se vuelve más automática a través de la repetición frecuente.

Así, es más importante el número de veces que se ha realizado un hábito que el tiempo que se lleva realizando dicho hábito.


La ley del mínimo esfuerzo

El comportamiento humano sigue la ley del mínimo esfuerzo. Así, de manera natural solemos elegir la opción que nos cuesta menos trabajo. Por esta razón es importante crear un ambiente en el que hacer lo correcto sea tan fácil de hacer como sea posible.

En este punto el libro destaca que es importante reducir la tensión o resistencia que se asocia con las buenas conductas ya que si la resistencia es alta, entonces los hábitos serán más difíciles de realizar.

Podemos preparar el ambiente para que nuestras acciones futuras sean más sencillas. Por ejemplo, en el ámbito de la inversión podemos automatizar nuestro ahorro mediante aportaciones periódicas usando la estrategia DCA.


La regla de los dos minutos

Aunque se puede terminar un hábito determinado en unos pocos segundos, todavía puede seguir influyendo en nuestra conducta durante minutos e incluso después de horas.

Una buena parte de los hábitos tienen lugar en momentos decisivos y pueden llevar a un día bueno o por el contrario a un día totalmente improductivo.

En el libro menciona una regla llamada de los dos minutos que indica que “al empezar un nuevo hábito, debe llevar menos de dos minutos realizarlo”

Lo primero es estandarizar un hábito, luego ya habrá tiempo de optimizar ya que no se puede mejorar un hábito inexistente.


Haciendo inevitables los buenos hábitos e imposibles los malos hábitos

Para conseguir que un hábito llegue a ser inevitable, podemos realizar una acción de compromiso que es una elección que hacemos en el presente con el fin de garantizar un mejor comportamiento futuro.

Para asegurar nuestro comportamiento futuro, la mejor opción es automatizar nuestros hábitos y la manera más segura y efectiva de garantizarlo es usando la tecnología disponible.

Hay elecciones importantes que se realizan una sola vez, por ejemplo la compra de un colchón nuevo o inscribirse en un plan de ahorros automático. Estas acciones individuales que se realizan una sola vez de manera puntual van a automatizar nuestros hábitos en el futuro produciendo ganancias que se incrementan con el tiempo.


Cuarta ley. Hacerlo satisfactorio


La regla cardinal del cambio de conducta

No debemos olvidar que de manera natural y a lo largo de miles de años el cerebro humano evolucionó para priorizar las recompensas inmediatas sobre las recompensas retardadas.

De esta manera el libro nos recuerda que la regla más importante del cambio de conducta es: Lo que es inmediatamente recompensado se repite. Lo que es inmediatamente castigado se evita.

Por ello al ahorrar e invertir, es necesario sentir que se tiene éxito en la estrategia que seguimos de forma inmediata, aunque sea solamente un poco para conseguir mantener un hábito.


Visualizando los buenos hábitos todos los días

Según el autor uno de los sentimientos que causan más satisfacción es el de sentir que estamos progresando.

Una manera de conseguirlo en el ámbito de nuestras finanzas personales puede ser registrar en una hoja Excel, en un bloc de notas o una aplicación para el móvil nuestro progreso de ahorro semanal, mensual y anual.

Visualizar nuestro progreso nos va a servir para motivarnos y seguir con el plan que hayamos trazado.

Estas formas visuales de medida nos van a dar una evidencia clara de lo que estamos progresando lo que hace que nuestros hábitos sean más satisfactorios.

También en el libro el autor nos da algunas recomendaciones para mantener los hábitos:

  • No romper la cadena de hábitos. Tenemos que intentar mantener la racha continua de un hábito y que no se detenga.
  • Nunca dejar de realizar un hábito dos veces. En el caso de interrumpir la racha un día por ejemplo, es importante que recuperemos el ritmo tan rápido como sea posible.


Tácticas avanzadas para pasar de ser solamente bueno a ser verdaderamente grandioso


La verdad acerca del talento: Cuándo los genes importan y cuándo no

Para maximizar nuestras competencias y con ello las posibilidades de éxito, el secreto es elegir nuestro campo correcto de competencia. El progreso se volverá sencillo cuando elegimos el hábito apropiado mientras que la vida se puede complicar si se elige el hábito incorrecto.

Nuestra genética es importante ya que no la podemos cambiar y nos van a proporcionar una ventaja cuando las circunstancias nos favorecen. Sin embargo, nuestros genes también serán una gran desventaja ante condiciones desfavorables.

Adquirir hábitos será fácil cuando se amoldan a nuestras habilidades naturales. Por ello es importante elegir un juego que se adapte a nosotros y nos favorezca. Si no lo encontramos, lo mejor será inventarnos uno nuevo a nuestra medida.

Por otro lado, aunque los genes nos favorezcan siempre existe la necesidad de trabajar duro. Nuestros genes solamente nos ayudan a elegir la dirección a la que dedicar nuestro esfuerzo.

Esto es importante a la hora de invertir al elegir una asignación de activos determinada. Si invertimos en activos de mayor riesgo para nuestro temperamento podemos cometer más errores y terminar perdiendo dinero.


La regla de Ricitos de Oro: Cómo mantenerte motivado en la vida y en el trabajo

Según La Regla de Ricitos de Oro, el máximo de motivación lo alcanzamos cuando se trabaja en tareas que están justo en el límite de nuestras habilidades.

El mayor enemigo del éxito no es el fracaso sino el aburrimiento. Esto es un riesgo que podemos cometer cuando los hábitos son rutinarios ya que se vuelven menos interesantes y satisfactorios llegando a aburrir.

Por otro lado, el éxito no llega trabajando solamente cuando estamos motivados ya que eso lo puede hacer cualquiera sino en continuar haciéndolo cuando el hábito pierde la emoción.

Así, si nuestro objetivo es la libertad financiera, podemos estar muy emocionados y motivados al principio pero para conseguirlo de verdad deberíamos mantener los hábitos de ahorro e inversión durante años. Para ello sería mejor marcarnos objetivos realistas.


Conclusión

Como comentaba en la introducción Hábitos Atómicos no es un libro de finanzas personales. Sin embargo la mayor parte de las pautas y reglas que describe se pueden aplicar muy bien a la gestión de nuestro dinero.

La importancia de los hábitos, cómo controlarlos y el registro de su progreso creo que están entre los puntos fuertes del libro. También la importancia del ambiente a la hora de influir en nuestro comportamiento es otro aspecto que destaca el libro y que deberíamos tener en cuenta al ahorrar e invertir.

Sin embargo, en mi opinión la idea clave del libro es cómo los pequeños hábitos y esa mejora del 1% diario pueden ir conformando nuestra identidad. Así, no podemos pensar que la independencia financiera se consigue de la noche a la mañana, sino a través de pequeñas acciones que poco a poco se convierten en hábitos.

Hábitos Atómicos está muy bien escrito, es muy ameno y además está muy bien documentado y apoyado por referencia de otros autores. Se trata de una excelente lectura que nos puede enriquecer e inspirar bastante en varios ámbitos de nuestra vida. Si te interesa, este libro ya está disponible en Amazon a través de este enlace.

¡Hasta pronto!

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