Aplicando la asignación de activos a fondos de inversión indexados

Por Inversor Novel



En la entrada de hoy vamos a ver qué es la asignación de activos y cómo podemos aplicarlo a nuestra inversión en fondos indexados.

La asignación de activos o (en inglés “asset allocation”) es la manera en la que distribuimos nuestro patrimonio entre diferentes inversiones, normalmente entre bonos (renta fija) y acciones (renta variable). A veces en esta distribución de las inversiones se pueden incluir otras como inversiones en inmuebles, P2P, oro, etc.

Creo que es muy interesante tratar este tema en el blog ya que nuestra asignación de activos va a determinar el riesgo y las potenciales rentabilidades que podemos conseguir en el futuro a largo plazo.




Para qué nos sirve la asignación de activos

“La asignación de activos es el único factor que afecta al riesgo y a la rentabilidad de una inversión que podemos controlar”

William Bernstein



Esta asignación de activos representa en realidad el nivel de riesgo que estamos dispuestos a asumir en nuestras inversiones.

Vamos a distinguir dos tipos principales de fondos de inversión: los fondos de renta fija y los fondos de renta variable.

Por un lado, en la renta fija se utilizan bonos para invertir. Estos activos tienen menos riesgo y por tanto menos rentabilidad que otras inversiones.

Por otro lado, en la renta variable se utilizan acciones para invertir. Estos activos tienen más riesgo y por tanto más rentabilidad que los bonos.

Así, la renta fija en principio tiene menos riesgo de pérdida de capital que la inversión en acciones (renta variable). Por tanto, en nuestra asignación de activos, una mayor proporción en renta fija proporciona menos riesgo y por tanto, también menos rentabilidad. Esto nos servirá para aumentar o disminuir el riesgo de nuestra cartera de inversión en conjunto.

En este artículo vamos a ver la asignación de activos dentro de fondos de inversión indexados que invierten tanto en acciones (renta variable) como en bonos (renta fija) americanos.


Tipos de asignación de activos

Los datos que mejor se conocen son los que proceden de la bolsa y los bonos americanos, por lo que las rentabilidades que muestro a continuación para cada caso son las obtenidas de 1926 a 2018 para acciones del índice Standard & Poor’s en el caso de la renta variable y para los bonos americanos en el caso de la renta fija.

Todos los datos que vamos a ver a continuación proceden de las gestora Vanguard.


Conservador o de renta

Este es el escenario más conservador. En este caso el inversor se conforma con retornos bajos a largo plazo a cambio de menor riesgo. De esta manera, estos fondos invierten mayoritariamente en bonos.

Dentro de esta categoría las proporciones y las correspondientes rentabilidades son las siguientes:

  • 0% renta variable/100% renta fija -> 5,3%
  • 20% renta variable/80% renta fija -> 6.6%
  • 30% renta variable/70% renta fija -> 7,1%



Como se puede observar en todos los casos supera los niveles de inflación máximos (entre un 2-3%) que tenemos en Europa actualmente.


Equilibrado

En esta categoría se pretende reducir la volatilidad a través de la inversión en bonos. Sin embargo, también busca que su inversión se revalorice a medio-largo plazo a través de la inversión en acciones (renta variable). Por tanto, acepta la posibilidad de que haya oscilaciones en el precio de las participaciones a corto plazo.

Dentro de esta categoría las proporciones y las correspondientes rentabilidades son las siguientes:

  • 40% renta variable/60% renta fija -> 7,7
  • 50% renta variable/50% renta fija -> 8,2
  • 60% renta variable/40% renta fija -> 8,6


De crecimiento

El inversor en este caso busca maximizar la rentabilidad a largo plazo. Para ello invierte mayoritariamente a través de acciones. Al contrario que en los dos casos anteriores, es capaz de tolerar fluctuaciones muy grandes en el precio de las participaciones del fondo a corto plazo.

Por otro lado, el horizonte temporal es a largo plazo y no tiene como objetivo prioritario la generación de rentas a corto plazo.

Dentro de esta categoría las proporciones y las correspondientes rentabilidades son las siguientes:

  • 70% renta variable/30% renta fija -> 9,1%
  • 80% renta variable/20% renta fija -> 9,4%
  • 100% renta variable/0% renta fija -> 10,1%


Qué asignación de activos elegir

Ésa es una pregunta cuya respuesta depende en gran medida en la tolerancia al riesgo que cada uno puede tener.

Por ejemplo, una asignación de activos del 70-100% en acciones implica una tolerancia al riesgo muy elevada. Las bajadas y subidas de la bolsa en este caso pueden ser muy pronunciadas. Estas oscilaciones pueden incluso afectarnos a la salud o impedirnos dormir por la noche.

Sin duda, si este es el caso, habría que huir de esta distribución y buscar una que sea más acorde con nuestro caracter y nuestras expectativas.

Al principio de nuestra vida laboral esta tolerancia al riesgo puede ser mayor, ya que todavía nos quedan muchos hasta llegar a la jubilación. Sin embargo, debemos ser conscientes en todo momento de la posibilidad de una pérdida de nuestro patrimonio.

Está perdida puede durar unas semanas o prolongarse varios meses. Por esta razón, no es aconsejable invertir el dinero que podemos necesitar en un plazo de cinco años, además de tener un fondo de emergencia que nos permita cubrir nuestros gastos mensuales durante al menos seis meses.

Por otro lado, según nos acercamos al final de nuestra vida laboral deberíamos ir reduciendo el riesgo hacia una asignación de activos mucho más conservadora y equilibrada, es decir, con mucho menos riesgo.


Una ecuación que facilita la elección



Para facilitar las cosas existe una ecuación muy sencilla que nos puede servir como pauta a la hora de aplicar una asignación de activos para cada edad.

100-Edad= % renta variable



En esta tabla que vemos a continuación se puede observar cómo distribuiríamos nuestros activos según esta fórmula:


Edad (años) % Renta variable % Renta fija
20 80 20
30 70 30
40 60 40
50 50 50
60 40 60
70 30 70
80 20 80




Así, imaginemos alguien con 40 años. Esa persona podría tener una asignación de activos que consistiera en un porcentaje de un 60% en acciones (renta variable) y un 40% en bonos (renta fija). Según aumenta su edad, como vemos en la tabla, puede destinar cada vez menos dinero a la renta variable y más a la renta fija o bonos.

De la misma manera, a edades más tempranas puede destinar mayor proporción a la renta variable. Por ejemplo, si alguien tiene 20 años puede destinar un 80% a acciones o incluso más.


Rebalanceo de la cartera: aprovechando las caídas del mercado

El rebalanceo de la cartera consiste en realizar los ajustes necesarios para mantener los porcentajes iniciales que habíamos asignado inicialmente a cada clase de activos. Por ejemplo, podemos tener asignada una proporción de 70% en renta variable y 30 % en renta fija.

Si sube mucho la bolsa entonces la parte de la renta variable puede subir hasta el 80% y la renta fija bajar al 20%. Entonces, será ese un buen momento para rebalancear nuestra cartera de manera que traspasemos participaciones de la parte de renta variable a la de renta fija.

Como resultado, con este rebalanceo, conseguimos volver a la proporción 70%/30% original.

Esto se puede hacer de dos maneras. Por un lado, si aplicamos la estrategia de promediar los costes o “dollar-cost averaging” (DCA) entonces podemos asignar mensualmente la proporción que consideramos apropiada a cada fondo, por ejemplo cada mes. Sin embargo, también podemos hacer el rebalanceo una vez al año o al semestre, según como lo establezcamos.


La ventaja de rebalancear

Una ventaja notable del rebalanceo es que vamos a vender activos cuando son excesivamente caros y lo contrario, comprar activos cuando son baratos. De esta manera, cuando la bolsa ha subido mucho significa que, por lo general, la renta fija se habrá abaratado. Por tanto, con el rebalanceo estaremos comprando más participaciones de renta fija ya que estarán más baratas.

También ocurre algo similar cuando baja la bolsa. Las participaciones de la renta fija aumentan su precio y en ese momento al traspasar podemos comprar más participaciones de renta variable que serán más baratas.

Además, con todo esto no solamente disminuimos el riesgo, sino que también podemos conseguir una rentabilidad extra en nuestra cartera.


Conclusión

La asignación de activos y el rebalanceo son dos conceptos muy importantes a la hora de invertir en fondos de inversión indexados.

Esto se debe a que nos permiten controlar el riesgo y la rentabilidad. De hecho, es el único factor que podemos controlar directamente en nuestra inversión aparte de evitar comisiones muy elevadas.

Por otro lado, es importante ser sinceros con nosotros mismos y reflejar el riesgo que podemos asumir en la asignación de activos.

Por último, no debemos olvidar que rentabilidades pasadas no garantizan las mismas rentabilidades en el futuro.

Un abrazo,

IN

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Foto de portada: geralt