6 Principios de la vida que no sirven para invertir

Con más frecuencia de la que pensamos vamos por la vida con el piloto automático encendido.

Tenemos interiorizados algunos principios que creemos imprescindibles para adaptarnos a diferentes situaciones de la vida diaria.

Eso está bien ya que muchos de estos principios dan lugar a la creación de hábitos que nos facilitan la vida.

Sin embargo, a la hora de invertir estos principios no suelen ser útiles. Es más no suponen ni siquiera una ventaja a la hora de obtener buenos resultados.

En este artículo vamos a ver seis principios que aplicamos a nuestra vida para mejorar las cosas y que sin embargo no nos van a ayudar en nada a la hora de invertir.

Vamos allá.





Intentar ser el mejor

La inversión como cualquier otra actividad humana está sujeta a comparaciones, ventajas y mucha competitividad.

Solamente nos tenemos que asomar a Twitter para ver esa competición entre inversores rivalizando por las carteras y sus rentabilidades. Esto sucede normalmente ante mercados alcistas y suele carecer de consistencia a lo largo del tiempo.

Intentar ser el mejor invirtiendo en renta variable y esforzarnos en encontrar la mejor empresa o el mejor fondo de inversión nos puede llevar con frecuencia a cometer equivocaciones que nos cuestan dinero.

Por ello quizás sea mejor invertir de la manera más simple posible y dejarse llevar solamente por lo que hace el mercado, invirtiendo pasivamente con un fondo indexado que replica exactamente ese comportamiento, ni el mejor ni el peor.

Seguir nuestras pasiones

Seguir nuestras pasiones o emociones puede ser letal a la hora de invertir.

De hecho las pasiones de los inversores dictan la volatilidad a corto plazo, esas corazonadas que actúan bajo el influjo del miedo cuando el mercado se desploma o de la codicia cuando las cotizaciones se disparan.

En cualquier caso si invertimos a largo plazo deberíamos aprender justo lo contrario a lo que nos dicta nuestro corazón y mantener la cabeza fría cuando asoman esas emociones.

Preguntar si no sabemos algo

La mejor manera de equivocarse es pidiendo consejo a todo el mundo como dice Naval Ravikant. Y lo peor de todo es que a veces pagamos por ello.

Es verdad que en algunas ocasiones puede ser buena idea pedir consejo pero seguramente al hacer el balance final vamos a perder más de lo que vamos a ganar.

Por eso creo que vale más la pena formarse uno mismo y buscar en nuestro interior las limitaciones y riesgos que estamos dispuestos a asumir en un determinado horizonte temporal.

Preguntar dónde, cuándo y cómo invertir, es algo muy personal que requiere de nosotros un mínimo conocimiento ya que al final somos nosotros, inversores noveles o no, los responsables de nuestros ahorros.

Lo barato sale caro

Parece que algo para ser de buena calidad tiene que ser caro y que al final lo barato sale caro.

Sin embargo al invertir es justo lo contrario.

Pocos fondos de inversión de gestión activa baten de manera consistente a los fondos indexados que replican el comportamiento de un índice.

En el caso de Estados Unidos, menos de un 20% de los fondos de gestión activa consiguen superar al índice SP500. Y esto es así en gran parte porque son más caros; las elevadas comisiones van restando rentabilidad año tras año.

Los fondos de moda acostumbran a ser muy rentables durante algunos años para luego terminar siendo mediocres. Pero las comisiones elevadas se siguen pagando.

Actuar en caso de crisis

Invertir es muchas veces paradójico. En este artículo vamos a ver seis principios de la vida que no nos servirán para invertir con éxito.

Otro mantra que tenemos interiorizado como seres humanos es que cuando ocurre algo tenemos que hacer algo.

En el caso de la inversión ese momento puede ser un crac bursátil.

Entonces lo primero que se nos puede venir a la cabeza es que habría que salir corriendo de ese desastre y dejar de perder dinero. Pero cuando vamos a reaccionar es tarde y vendemos nuestras inversiones en el peor momento posible, con pérdidas.

Esto es muy habitual en gente que sobrevalora su resistencia al riesgo. No es lo mismo pensar en una pérdida del 20% o más que vivirla.

Está demostrado que la emoción negativa que vivimos ante una pérdida es mucho mayor a la emoción positiva que sentimos cuando estamos ganando.

La historia se repite

Al invertir es fácil caer en la creencia de que los buenos resultados se repetirán en el futuro.

Por desgracia no es así. Ya nos gustaría que cada vez que vamos a invertir automáticamente su comportamiento fuera tan bueno como lo fue en el pasado.

Según un fenómeno conocido como reversión a la media (mean reversion en inglés) cuando una inversión ha subido mucho tiende a bajar hasta alcanzar un punto medio o de equilibrio para seguir la tendendencia que tuvo en el pasado.

De la misma manera una inversión que ha bajado mucho es más probable que con el tiempo suba y vuelva a ese punto medio o de equilibrio. Lo malo es que nunca sabemos con certeza cuando estos movimientos tendrán lugar.

Normalmente intentar adivinarlo termina siendo un juego de perdedores que se dedican al market timing antes que a invertir de verdad. Por esa razón vale la pena mantener nuestro horizonte de inversión a largo plazo.

Conclusión

El mundo de la inversión es apasionante y una de sus mayores atractivos es su comportamiento paradójico.

Muchos de los principios de la vida que damos por seguros o con más sentido común al aplicarlo a nuestra inversión terminan siendo muy malas ideas.

Más que nuestra inteligencia o creencias, lo importante es evitar el efecto de nuestras emociones. Por esa razón la estrategia del dollar cost averaging es tan efectiva.

Es una manera muy sencilla de ir contracorriente a lo que estos principios nos dictan.

Un abrazo.

Inversor Novel

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